sábado, 7 de diciembre de 2013

Ya no tengo miedo de que no estés, de que tu ausencia ya no tenga presencia.
Ya no te recuerdo cuando huelo el perfume que usas, porque no esta más arraigado a mi piel.
Ya no canto mis canciones preferidas con tu imagen en mi cabeza porque las melodías no necesitan tener etiquetas que me hagan sentir mejor.
Ya no hay tiempo que tenga que dedicar a tu sin sabor y amargura que me llevo al incierto y autoboicot.
Ya no intento sacar conclusiones, ni repasar una y otra vez momentos para encontrar el error.
Ya no me interesa saber para donde salir corriendo porque no me perturba no tener la respuesta, o mejor dicho haberme dado cuenta que la respuesta que busco no la tenes vos.
Ya no me voy a dormir recreándome historias inexistentes en mi mente entre nosotros dos.
Ya no me preocupa cruzarte porque no me enciende oir tu nombre ni me hace vibrar escuchar tu voz.
Ya no quiero apreciar y admirar tu sonrisa porque prefiero y elijo hacerlo primero con la mia.

Pero a veces, quizá, de vez en cuando; haga todo al revés.